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jueves, 14 de abril de 2011

ME QUIERO CASAR CON LA MUJER MARAVILLA

ME QUIERO CASAR CON LA MUJER MARAVILLA

Introducción
La presente historia consta de la ceremonia donde inicialmente se iban a casar dos de los superhéroes más conocidos: la Mujer Maravilla y Batman, pero, dados ciertos percances a lo largo de la historia, los superhéroes prefieren seguir manteniéndose aparentemente solteros y sin compromisos. Esta obra es una especie de homenaje a los héroes en general, los cuales son muy escasos en el mundo. Cuando de verdad han aparecido personas útiles a la humanidad, por desgracia las han matado, porque este es un mundo de antihéroes, un mundo donde los malos son los que mandan. El autor de la obra agradece a los creadores de los distintos personajes por haber otorgado el permiso para su actuación en la comedia, con la acotación de que quien escribe no cobrará ni un centavo por las entradas a quienes monten la obra, y, en su defecto, deberán negociar directamente con los propietarios. Un reconocimiento solidario a: William Marston, Bob Kane, Jerry Siegel, Stan Lee, Johnston McCulley, Lee Falk, Alex Raymond y Roberto Gómez Bolaños.
Los personajes
El cura: Sacerdote católico o quizás de otra religión cristiana, encargado de dirigir la ceremonia. Siente admiración y curiosidad por los superhéroes y aprovecha la ocasión para hablar con ellos.
La Mujer Maravilla: En inglés: Wonder Woman. Mujer curvilínea que anda siempre en bikini por la calle, haciendo que los hombres se vuelvan locos por ella. Lleva un trapo en la frente como si sufriera de un constante dolor de cabeza. Sus ojos son azules, cosa rara para una mujer de cabellos oscuros; y más raro aún, la mujer vuela como un pájaro y pelea mejor que Bruce Lee.
Batman: En castellano es lo mismo que decir el Hombre Murciélago. Se viste de negro dejando ver únicamente su boca y mandíbula. Anda por la calle con los interiores por fuera. No vuela, pero cuando se tira desde un edificio planea con la ayuda de su capa.
Robin: Muchacho chaparro llamado también el Joven Maravilla (Batman como que tiene cierta sensibilidad por lo maravilloso). Algo afeminado. Compañero casi inseparable del Hombre Murciélago; aunque en las últimas películas lo han ninguneado debido a ciertos rumores que suenan como a chismes de vecindario. Anda con un antifaz y tiene una capa que le estorba a la hora de caerse a golpes con los malandros.
Superman: Ser extraterrestre venido de un planeta extinto llamado Kriptón. Es como el limón: bueno para todo. Tiene mucha fuerza y vuela más rápido que una bala. Pierde la fuerza y se marea cuando le acercan un cristal llamado kriptonita. Se parece a Batman en que ambos llevan los interiores por fuera. En el pecho lleva un logo donde se ve la letra “S” de sapo, que quizás, en inglés sea: “Stupid”, que significa menso.
Hulk: Este es un personaje bastante extraño, ya que se pone en acción cuando se pone bravo o nervioso; en eso se hincha como si se tratara de una yanta cuando le echan aire, se le rompe la ropa y se vuelve verde, musculoso y feo. Entonces es cuando adquiere una fuerza que le permite pegar tremendos brincos y destrozar a puños lo que se le antoje.
El Hombre Araña: En inglés: Spiderman. Tiene la habilidad de disparar cordeles desde sus muñecas, lo que le permite viajar más rápido de un lado a otro, entre lo alto de los edificios, sin usar el bus y ahorrando plata en gastos de transporte. Es bueno también caminando sobre el techo y las paredes sin que se caiga.
Flash: Hombre vestido de rojo, de orejas puntiagudas, con la habilidad de correr tan rápido que casi ni se ve. El correcaminos (Beep-beep) es pendejo al lado de Flash. Tiene en común con otros superhéroes la particularidad de no gastar dinero en bus, en taxi y no le hace falta tener vehículo. Claro, en lo que más gasta es en zapatos.
El Fantasma: Hombre forrado con un traje como de buzo. Vive en la selva como si se tratara de Tarzán, siempre metido en problemas con bandidos que llegan a perturbar el ambiente tranquilo de la jungla.
El Zorro: Justiciero enmascarado, vestido de negro, con capa y sombrero que actúa de noche. Vive en un pleito constante contra el abuso de las autoridades de Los Ángeles. Aunque en los últimos tiempos ha brillado por su ausencia, ya que las autoridades de California y muchos gringos xenófobos suelen humillar a los pobres inmigrantes que vienen desde el sur de la frontera estadounidense.
El Chapulín Colorado: Hombrecillo vestido de rojo con dos antenitas como si fuera una cucaracha. Anda armado con un martillo casi de su mismo tamaño. Tiene pinta de todo, especialmente de payaso. Aunque la persona tenga la cara de imbécil, las apariencias pueden engañar al ojo más agudo.
El escenario
Se trata de un templo o iglesia. El altar está a la izquierda. Hay una serie de asientos en la parte central. Hay al fondo unas cortinas que cubren a una ventana. La entrada del templo está en el lado derecho.

PARTE ÚNICA
El cura (Está en la puerta de la iglesia): Otra boda más. Aunque hoy es una boda especial: Se casan la Mujer Maravilla y Batman. Qué curioso, ¿no? Y yo me pregunto: ¿Y cómo van a ser los niños de esos dos? A lo mejor nacen con alas. Quizás no tengan que comprar cuna, ya que los murciélagos duermen colgados y con la cabeza hacia abajo. Bueno, eso queda en las manos de Dios. Ojalá y que las cosas salgan bien en esta ceremonia. Necesito quedar bien con esta gente. Puede ser que me ayuden a cuidar la iglesia de tanto malandro que pulula por ahí. Hay veces en que los malhechores entran con pistolas a asaltar en plena misa. Lamentablemente, hay gente en el mundo que no respeta ni a Dios.
Batman (Entrando): Buenos días, señor cura. ¿Cómo está?
El cura: Bien, gracias. Sea usted bienvenido a la casa de Dios, señor Batman.
Batman: Amén, gracias, señor cura. Vamos a esperar a los invitados. Y cuando llegue la novia al altar, ahí mismo comenzará la ceremonia.
El cura: Perfecto.
(El hombre araña llega desde afuera colgando en una de sus cuerdas y casi tumba al sacerdote).
Hombre Araña: ¡Lo siento! ¡Oh, cuanto lo siento, señor cura! Discúlpeme, fue que se me atravesó en el camino una valla de venta de whisky, con una mujer medio desnuda. Por eso no calculé bien mi aterrizaje.
El cura: No, se preocupe, hijo mío. Termine usted de llegar.
Batman: Hola, amigo. ¿Cómo andan las cosas?
Hombre Araña: Todo normal. Defendiendo a la gente en la calle de los robos de carteras y de teléfonos de última generación. Observo el panorama desde lo alto de los edificios y allí es cuando capturo a los malandros en sus fechorías y me les tiro encima como un halcón.
Batman: En cambio, yo estoy por ahora de vacaciones, ya que logré meter presos a todos mis enemigos de Ciudad Gótica. Por eso es que ahora estoy en una de matrimonio… Pero, bueno. No hace falta estar hablando tanto de mi vida privada. Adelante. Toma asiento.
Hombre Araña: Gracias, amigo. Con permiso.
Superman (Acabando de entrar): Buenos días.
El cura (en coro con Batman): Buenos días.
Batman: Bienvenido a mi boda.
Superman: Gracias, amigo.
Batman: ¿Cómo está la temperatura por allá en los cielos?
Superman: Bueno, hace rato me sumergí hasta el centro del sol y no sudé ni siquiera una gota de agua.
El cura: Disculpe, señor Superman, ¿cómo es que puede fluir sangre por su organismo, si se supone que su densidad es más alta que la de un agujero negro?
Superman: La misma pregunta me la hizo un científico inglés paralítico y el también físico Dr. Michio Kaku, el que sale en los programas de la TV por cable. En realidad yo no sé qué decir al respecto, ya que yo no estudié, y me rasparon tres veces en sexto grado. Mi vida es volar y volar y luchar por la justicia.
Batman (Se ríe): Termina de llegar, amigo. Adelante.
Hulk (Sin transformarse): Buenos días.
El cura: Buenos días, hijo. ¿Y usted quién es?
Batman: El es Hulk. Saludos, amigo.
El cura: ¿El gigantón de color verde? No entiendo.
Hulk: Lo que pasa, señor cura, es que cuando me pongo bravo, cuando los nervios se me alteran me transformo en el gigantón que usted dice.
El cura: Ah, ya comprendo. Discúlpeme.
Batman: Pasa adelante, Hulk. Toma asiento mientras llega la novia.
Hulk: Gracias. Permiso.
El Fantasma: Buen día.
Batman: Bienvenido a mi boda.
El Fantasma: Gracias.
El cura: Disculpe, hijo mío, ¿cómo hace usted para soportar ese traje en medio de la humedad pegajosa y picante de la selva?
El Fantasma: No se crea tanto los cuentos, padre. Cuando veo que no hay gente cerca de mí me quito el disfraz. No duermo disfrazado como la gente cree, porque el calor de la selva puede ser insoportable. La única ventaja del disfraz es que lo defiende a uno de los mosquitos. Con permiso.
El cura: Adelante. Póngase cómodo.
(Se oyen afuera el trote y el relincho de un caballo)
El cura (Mirando hacia afuera): ¿Quién es ese?
Batman: Es El Zorro.
El Zorro: Buenos días.
El cura (En coro con Batman): Buenos días.
Batman: Bienvenido a mi boda. Pasa adelante.
El Zorro: Gracias.
El cura (A Batman): Se retiró muy rápido. También le tenía una pregunta.
Batman: Puede ser que yo sepa responderle, padre.
El cura: ¿Cómo hace ese señor para tirarse desde lo alto de un paredón y caer sobre el lomo de su caballo sin aplastarse los testículos?
Batman (Riendo): Lo que pasa es que El Zorro no tiene pelotas, padre. Un coyote le comió las bolas cuando era chiquito. Por eso es que tampoco se le conoce novia.
El cura: Bueno, bueno, ya ha transcurrido el tiempo suficiente. Vamos hacia el altar para esperar que llegue la novia. Me imagino que se la entregará a usted su suegro.
Batman: En realidad no sé quien me la va a entregar.
(Los dos llegan al altar. En eso se escucha la pieza musical de Mendelssohn, la Marcha Nupcial, y desde el lado derecho hacen entrada la Mujer maravilla, medio vestida de novia, junto al Chapulín Colorado).
Batman (Mientras recibe a la novia): Chapulín, ¿acaso tú eres el padre de mi prometida?
El Chapulín: No. No soy su padre. Soy su exmarido.
El cura: ¡Guau, Chapulín!, ¿quién iba a imaginarlo?
El Chapulín (Mirando hacia el público): No contaban con mi astucia.
(El cura hace ademanes para comenzar con la ceremonia).
El cura: Hijos míos, el Señor nos ha reunido en esta linda mañana para unir en matrimonio a Batman con la Mujer Maravilla. Recordemos la importancia que Cristo le dio al matrimonio en aquel momento en que durante la celebración de unas bodas, muy a pesar de que la hora de su ministerio no había llegado, Jesús decidió convertir el agua en vino para que todo el mundo se fuera entonado aquel día para su casa. Aunque hay quienes han calificado a Jesús como un alcahuete de los borrachos de aquella época. Pero antes de proceder con la unión matrimonial de estos dos superhéroes, debo preguntar a los presentes: ¿Hay alguien entre ustedes que por una u otra razón se oponga a la unión conyugal entre estas dos personas?
Robin (Apareciendo de repente en la entrada): ¡Yo me opongo! ¡Yo me opongo a este matrimonio!
El cura: Explique sus razones.
Robin: Es que Batman es mi amigo inseparable, y yo no quiero perder su compañía. Ya basta con lo que me ha hecho Hollywood en los últimos años. Me negrearon, me dejaron por fuera, como los interiores de mi amigo o como los interiores de Superman. Sin embargo aquí estoy, firme, defendiendo mis derechos.
Batman: Ay, Robin. Qué pena. ¿Por qué llegas a interrumpir la boda?
Robin: Ay, Batman, es que creo que ya mi vida no seguirá siendo la misma.
Mujer Maravilla: Ajá, Batman. Con que te salió uno que te quiere más que yo. Eso me huele a fuchi, amigo. ¡Decido no casarme, señor cura!
El Cura: Bueno, esa es la idea. Por eso los curas preguntamos al inicio de las ceremonias. Si usted no quiere casarse, eso es su problema.
Superman (Se pone de pie y camina hasta el altar): ¡Yo también me opongo a esta boda!
Mujer Maravilla: Ay, ¿y a este otro qué le pasa? Ahora la gente va a creer que me estaba acostando con él.
El cura: ¿Cuál es tu problema?
Superman: Yo sí quiero casarme con ella.
El cura (Mirando a la mujer): ¿Y usted qué dice al respecto?
Mujer Maravilla: Ay, Superman, tú no te ves tan maluco que digamos. ¿Pero no crees que se trata de una decisión bastante apresurada? ¿Sin siquiera haberme invitado antes a comerme un heladito?
Superman: Estoy enamorado de ti desde que te vi por primera vez en la TV.
Mujer Maravilla: Ese piropo ya me lo han repetido un millón de veces, mi super.
Batman: Bueno, señores, yo ya me voy. Con permiso (Se retira junto a Robin, quien se aleja sonriendo de oreja a oreja mirando hacia el público).
El cura: En vista de lo que ha acontecido esta mañana, queridos hermanos, ya no hay boda.
Superman: ¡No, padre! Sí hay boda. Quiero que nos case ahora mismo. Y, a propósito, le tengo por allí unos diamantes que traje ayer desde el fondo de la tierra.
El cura: Bueno, por mí no hay problema.
Mujer Maravilla: Bueno, señor cura. Adelante con la ceremonia. No quiero perder la reservación que hice en un hotel cinco estrellas de la Isla de Margarita en el mar Caribe.
Superman: Ay, mi amor. Dentro de un rato volamos rapidito para allá, y lo bueno es que no necesitamos utilizar el aeropuerto (se ríe).
El cura: Bueno, señores. La pregunta de nuevo: Si alguien de ustedes no está de acuerdo con la unión matrimonial de esta pareja, que hable ahora o calle para siempre.
Flash (Entrando en carrera): ¡No estoy de acuerdo con esta boda! ¡No!
Mujer Maravilla: Ay, no me digan que a este le gusta Superman.
Flash: Ningún Superman. Yo no soy del otro equipo.
El cura: ¿Y entonces por qué se opone?
Flash: Yo estoy enamorado de ella desde la primera vez que la vi en la TV.
Mujer Maravilla: Qué originales las palabras de este disfrazado de bachaco rojo.
Superman: ¡Aléjate de aquí antes de que me hagas darte una pescozada!
Flash (Sacando un cristal del bolsillo): ¿Qué vienes a decirme tú, superflojo? Aquí está un cristal de kriptonita. Me lo vendieron los buhoneros en Puerto La Cruz (le introduce el cristal a Superman dentro del cuello de su franela).
Superman (Tambaleándose): Oh, me siento mareado, me siento sin fuerzas. Maldito Flash, pata caliente, aguafiestas (Se cae al piso. Dos de los invitados lo recogen y lo acuestan en una de las bancas. El Zorro le echa aire con el sombrero).
Mujer Maravilla: Bueno, definitivamente, ya no hay boda. Primero me salió un novio medio raro, y ahora me salió un novio que aparentemente es muy macho, pero que tiene sus puntos bien débiles.
Flash: Conmigo no tendrás esos problemas. Anda, cásate conmigo. Con eso nos vamos a pasar la luna de miel en una granja de cochinos que tengo en Valle de La Pascua.
Mujer Maravilla: Qué va, amigo. Alguien me dijo que tú eres rapidito para todo, y en esta vida no hay que andar tan apurado, porque eso es malo para la salud. Bueno, mis disculpas a todos. Me voy. Con permiso.
(Cuando la Mujer Maravilla pasa al lado de Hulk y de El Fantasma, este último le toca el trasero).
Mujer Maravilla: ¡¿Quién fue el insolente que me tocó en el culo?! (Le asentó una cachetada a Hulk, el cual cayó como a dos metros de distancia). ¡Eso es para que respetes!
El Zorro (A la mujer Maravilla): Metiste la pata. Ahora se va a transformar en el ogro verde cascarrabias.
(En efecto, Hulk comienza a gruñir y a retorcerse, se introduce detrás de una cortina que hay en el fondo y sale transformado en un gigantón verde).
El Fantasma: ¡Mi madre! ¡A correr todo el mundo! ¡A Hulk le dio la rabieta!
(Todos salen corriendo y gritando asustados. Superman sale corriendo como un borracho. Hulk comienza a gruñir como un perro bravo y tira los muebles hacia los lados. Luego se retira. En eso sale el cura desde el lado izquierdo).
El cura: Miren como han dejado la Casa de Dios. Hubo una vez en que Cristo expulsó a los pecadores del templo. Ahora le ha tocado a Hulk expulsar a estos, dizque superhéroes, los cuales no dejan de ser pecadores igual que cualesquier mundano. Con tantos pecadores al lado de uno, la cosa como que a uno se le pega. De verdad que a lo último me provocaba decirle a la Mujer Maravilla que yo deseaba acompañarla a pasar unos ratos amenos allá en las playas de Margarita. Ay, Dios mío (se persigna mirando al cielo), tenga piedad de mí.

FIN
    




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